Cuando bienes situados en Israel pertenecen a una persona fallecida no residente israelí, la gestión de la sucesión se convierte en un asunto complejo. Ya sea para un apartamento, una cuenta bancaria u otros activos, es crucial comprender el marco jurídico vigente. En Israel, la distribución de los bienes de un residente extranjero sigue reglas específicas, influenciadas tanto por el derecho israelí como por el del país de residencia del fallecido. El primer paso para los herederos consiste en presentar una solicitud de certificado de herencia o de validez del testamento. Este proceso debe realizarse ante las autoridades israelíes competentes, como la oficina de sucesiones o un tribunal. Si el fallecido no era residente en Israel, a menudo se requiere un experto en derecho del país de origen para proporcionar una opinión legal sobre la validez del testamento y sobre los derechos de los herederos. Según la ley israelí, en virtud del artículo 137, generalmente prevalece la legislación del país de residencia del fallecido. Sin embargo, varios factores, como la validez del testamento o la identidad de los herederos, deben ser examinados. Por ejemplo, un testamento podría ser válido en un país, pero necesitar conformidad con las leyes israelíes para ser reconocido localmente. Del mismo modo, las partes de herencia pueden variar según las legislaciones, ya se trate de los hijos u otros herederos. La gestión de una sucesión en Israel para un residente extranjero requiere una experiencia específica para navegar entre las diferentes legislaciones. El apoyo de un abogado especializado es por tanto esencial para garantizar que todos los procedimientos se sigan conforme a la ley y que los derechos de los herederos sean respetados.
Las reglas de sucesión para un residente extranjero que posee bienes en Israel
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