Una Medida de Incentivo a la Inmigración La Comisión de Finanzas de la Knesset ha aprobado recientemente reducciones fiscales significativas destinadas a los nuevos inmigrantes que compran un primer apartamento en Israel.
Estas reducciones, entraron en vigor desde el 15 de agosto de 2024 y tienen como objetivo fomentar la inmigración a Israel en un contexto mundial marcado por la guerra y el aumento del antisemitismo. La nueva tasa de imposición propuesta es notablemente inferior a aquella a la que están sujetos los residentes israelíes de larga data.
Las nuevas reglas estipulan que para los apartamentos cuyo valor es inferior a 2,5 millones de shekels, los nuevos inmigrantes se benefician de una exención total del impuesto de adquisición (a condición de ser primocompradores).
Esto representa una ventaja financiera considerable para quienes buscan establecerse en Israel sin tener que soportar costos iniciales elevados. Para las compras de apartamentos cuyo valor se sitúa entre aproximadamente dos y seis millones de shekels, los nuevos inmigrantes pagan únicamente un impuesto de adquisición del 0,5%. Esta tasa reducida se aplica por tanto incluso a los apartamentos grandes y costosos, ofreciendo así una ventaja no despreciable para quienes tienen los medios para adquirir bienes inmobiliarios de mayor valor. Esta medida es casi inédita en su amplitud.
Al modificar las regulaciones fiscales sobre las propiedades inmobiliarias, la Comisión de Finanzas ha manifestado claramente su intención de hacer Israel más atractivo para los nuevos inmigrantes. Estas ventajas fiscales específicas están diseñadas para facilitar la integración de los recién llegados y apoyar su establecimiento en el país.
Al ofrecer condiciones fiscales ventajosas, Israel espera así atraer más inmigrantes, a pesar de los desafíos económicos y sociales actuales. En resumen, la Comisión de Finanzas de la Knesset ha adoptado medidas ambiciosas para apoyar la inmigración a Israel, reconociendo tanto las necesidades de los nuevos inmigrantes como los desafíos económicos del país. Estas reducciones fiscales, aunque costosas para el Estado, son percibidas como una inversión estratégica para el futuro de Israel.